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Sandra Gómez: competir contra hombres, ganar y abrir camino a las que vendrán

Sandra Gómez ha llevado su carrera desde el trial hasta el Dakar, pasando por el enduro más extremo y compitiendo siempre con la élite. Campeona del mundo y referente en un deporte aún muy masculino, afronta ahora el reto del primer Mundial femenino de Hard Enduro con una idea clara: ganar y seguir midiendo su nivel frente a los mejores.

Pregunta: Vienes de competir en Rally Raid y Dakar, ¿en qué momento de tu carrera sientes que estás ahora mismo?

Respuesta: Yo creo que estoy en lo máximo, en el mundo de las motos, hablar del Dakar es lo más que puedes hablar. Vengo del trial que tal vez sea el mundo más pequeño del motor y he pasado por Enduro y, ahora, Hard Enduro; este año será el primero que haya campeonato del mundo femenino, pero yo llevo seis años de manera profesional en el Hard Enduro y tres Dakar. Así que más que esto, ahora mismo, lo veo complicado.

P: ¿Qué objetivos te has marcado en tu primera temporada como piloto del Mundial de Enduro?

R: Ganar. Es un deporte joven, sobre todo a nivel femenino, que se practica mucho en el mundo porque llamamos hard enduro al enduro de toda la vida de salir al monte, lo que pasa es que a nivel top, lo llevamos al extremo de la técnica y la dificultad. Pero es cierto que yo vengo de competir contra eso, de hacer 30 en carreras del mundial e incluso mejor contra los mejores chicos, de hacer categorías top en cada carrera y empieza justo ahora el mundial femenino tras yo llevar 6-7 años haciendo estas carreras.

Parto de esa ventaja por así decirlo, y me he situado y comparado siempre contra los mejores chicos del mundo, creo que hasta que lleguen chicas todavía queda un tiempo. Pero estoy muy contenta por ser referente o inspiración, de que vean que se puede llegar a acabar un Romaniacs en categoría Gold y animarlas a que entrenen. Así que, mi aspiración es seguir haciéndolo bien con los chicos y voy a seguir compitiendo contra los mejores del mundo en la máxima categoría y mi nivel va a ser el de ellos e intentaré acabar todas las carreras que es lo primero que hay que hacer.

P: ¿Qué sería para ti una «temporada exitosa» en este reto?

R: La categoría en sí, la venimos hablando con el promotor desde la temporada pasada, de si era posible. Yo he hecho cursos durante muchos años por todo el mundo, y competir contra los chicos me ha dado la repercusión para que viesen que había una chica corriendo antes de que la bola empezase a girar. Entonces, a parte de ganar, hacer que esta categoría funcione, ver que hace unas semanas competimos en España y vino una chica con tan solo 16 años, otra de 14 me estaba llamando para ver si creía que podía. Ver esta evolución es lo que me haría estar súper orgullosa de ser parte de todo esto.

P: No suele ser habitual el paso del trial a rally, ¿qué te gusta más?

R: No es habitual porque el trial es lento y todo lo demás en el motor es rápido. Da la casualidad que Laia Sanz y yo veníamos las dos del trial y creo que esa categoría es la base del motor por así decirlo. Quizá también ha sido casualidad, yo llevo desde los catorce años compitiendo mundialmente en el máximo nivel y hasta los 20 años te diría que no me sacases del trial, pero ahora, no me saques del hard enduro y el rally. Así que, me gusta todo porque sigo practicando trial, pero son mundos diferentes y donde estoy ahora, me hace feliz.

P: Has sido campeona del mundo de SuperEnduro y parte del equipo ganador en Trial de las Naciones, ¿qué título te ha marcado más y por qué?

R: He ganado muchas cosas gracias a mi y a los que me han acompañado. Posiblemente el que más me condicionó fue el primer Trial de las Naciones porque solo tenía 15 años, no era profesional y fue cuando decidí que la competición a alto nivel era lo que me gustaba. Lo demás me ha cambiado muchas cosas y me han dado muchas alegrías pero el que más me marcó fue ese, quizá por la edad que tuve que decidir cosas que iban a definir mi futuro.

P: ¿Qué crees que te ha enseñado el Dakar que no te haya mostrado otra disciplina?

R: Que el deporte es más que ir a las carreras y competir, porque para el Dakar tienes que ser un pequeño empresario, es decir, estás creando tu propia empresa y no tienes dinero para ella, por lo que tienes que hacer que más gente confíe en ti y con cantidades más grandes. También me ha enseñado que no vale ningún error, en un mundial todo cuenta, pero cuando vas a empezar una etapa del Dakar, si no tienes todo perfecto, va a costar mucho más que en otra categoría. Entonces, creo que me ha dado un punto en la profesionalidad.

P: ¿Qué tiene la categoría del Dakar que engancha tanto a las pilotos?

R: El hecho de ser una vez al año fastidia pero también mola, porque son 300 días que tienes que estar pensando en lo mismo, prepararte porque no es un campeonato que vayas avanzando durante el año. A mí ese atractivo que por un lado mola porque es un reto y por otro molesta ya que no puedes mantenerlo a tope durante todo el año, es lo que me gusta.

Si yo ahora pienso en el Dakar, pienso en esa sensación de ir deprisa en esa pasada de moto y que los números y el roadbook te cuadre, es decir, la seguridad en ti misma de que todo va bien es increíble porque estás tú sola en el desierto y con las herramientas que tienes lo haces funcionar.

P: Siendo carreras tan largas y duras, ¿cómo se entrena a nivel psicológico?

R: Entrenamos mucho física y mentalmente. Yo llevo años colaborando con la asociación Suelta los Frenos, porque además en el Dakar tienes que estar continuamente leyendo unos números y para mi eso era lo complicado, saber conducir y navegar a la vez.

También nos mentalizamos de a dónde vamos, algunos trucos son que no puedes estar 5 horas a lo mismo, porque desgasta, sino que tienes que saber irte y volver y aprender a gestionarlo. Aunque es cierto que en cada Dakar aprendes cosas nuevas y cada vez lo gestionas mejor.

P: ¿Hay algún/a piloto a quien tengas como referencia y/o tengas ganas de competir esta temporada?

R: Tuve dos grandes referentes. Al final mi hermano es 4 años mayor que yo, entonces siempre hacía lo que él hiciese y aquí estamos los dos, en el mundial de hard enduro. También influyó mucho quien me ha enseñado todo sobre el rally, Lorenzo Santolino. Como mujer, evidentemente Laia Sanz, porque venimos de hacer lo mismo y fue mi referente.

En cuanto a competir, me gustaría que las chicas que hacen hard enduro se involucrasen en el proyecto del mundial y me encantaría que algunas de las americanas contra las que hace 10 años competí en Estados Unidos, que gané el campeonato allí, se animasen también a participar.

P: Has competido en entornos históricamente masculinos, ¿crees que ha habido una evolución real en el paddock o todavía queda mucho camino por delante?

R: No, todavía queda mucho, aunque es complicado medirlo ya que nos estamos comparando continuamente y no deberíamos porque somos muy distintos pero a día de hoy es la forma de llegar a esa igualdad.

Falta que los pilotos (hombres) te vean como otra piloto, porque muchos dicen que sí pero esa no es la realidad que nosotras vivimos. Creo que hace falta un cambio o evolución en todo, la industria, el paddock, los jefes ya que todavía es un mundo muy masculino, pero por suerte cada vez hay más pilotos, mecánicas. No es que haga falta que haya más mujeres, sino que a las que habemos, se nos vea y trate por igual, es lo que marcará la diferencia porque no es necesario que haya un porcentaje de mujeres, sino que en la cabeza de todos entre la idea de que hombres y mujeres pilotamos por igual.

P: ¿Sientes que tienes una responsabilidad como referente para otras chicas en el motociclismo?

R: Sí, desde que llegué a la élite creo que influyo en la gente quiera o no porque eres la imagen de un país, de un campeonato y creo que es una responsabilidad que todos los deportistas deberíamos asumir. Al final te están mirando niños y tienes que ser un ejemplo para ellos, de hecho, a algún piloto se lo he dicho alguna vez, que los niños lo estaban mirando y que pensara si quería que ellos hiciesen lo mismo que estaba haciendo él.

P: Echando la vista hacia atrás, ¿en algún momento has pensado en dejarlo todo?

R: Sí, en muchos momentos, te diría casi cada año en octubre. Es cuando termina la temporada que tú lo has dado todo, has ganado un mundial o dos en el mismo año, diferentes disciplinas y cuesta encontrar sponsors para el año que viene.

Es muy difícil que las marcas se fijen, a nivel de piloto lo que más cuesta es enseñar quién has sido al final de la temporada para que confíen en ti y quieran invertir en tu trabajo para que puedas continuar.

P: ¿Qué le diría la Sandra de ahora a la del pasado, la niña que comenzó con 10 años en trial?

R: Que tenga cuidado con lo que sueña porque se puede hacer realidad. También que lo va a hacer bien y cuesta mucho que nos reconozcan, los medios y la gente que los consume sí, pero la propia industria, que es «tu casa», al final es quienes más cuesta que te reconozcan a los años quién eres. Que vaya a tope y que da igual lo que le digan, que haga lo que ella cree que tiene que hacer.

P: ¿Te ves luchando por un top 20 o incluso más en el Dakar en los próximos años?

R: En condiciones iguales a las de un top 20 o más, sí. Además, me fastidiaría no tener la oportunidad de verlo.

P: Fuera de los resultados, ¿qué sueño te queda por cumplir dentro del motorsport?

R: Me queda esa oportunidad de ir decentemente a un Dakar, me quedan cosas aún por cumplir y creo que con la edad que tengo, aún me queda batería y ganas para mucho más. He pasado un par de años malos por una mononucleosis pero, ahora mismo, me encuentro mejor que hace mucho tiempo, sin lesiones, entrenando bien, sabiendo como gestionar bastantes cosas que antes no sabía.

También, me queda ayudar a las y los que vienen de los chavales que entreno. Y ese aspecto de ser «veterana» e influir en los juniors que vienen, además de seguir compitiendo, es algo que quiero hacer toda mi vida, pero a alto nivel todavía me queda mecha.

P: ¿Qué mensaje le darías a una niña que quiere empezar en el enduro?

R: Pues que haga lo que le guste a ella, le pediría al padre y a la madre, porque no sólo al padre, sino a la familia en general que la acompañe porque ella está eligiendo lo que quiere hacer en su vida. A ella, lo primero que no tenga prisa y que disfrute cada año de cada categoría e ir subiendo de nivel y disfrute cada etapa. También que mejore en lo buena que sea, lo que se le de bien que lo mejore porque es lo que le va a hacer subir. Tenemos que trabajar lo que se nos da mal pero hay que potenciar lo que se nos de bien.