El paso del FIM Women’s Circuit Racing World Championship por Assen confirmó lo que ya se intuía al inicio de temporada: el campeonato femenino de Superbikes ha entrado en una fase de madurez competitiva donde cada carrera se decide al límite. Las dos mangas del fin de semana en la “Catedral de la Velocidad” ofrecieron un guion común —duelos constantes y finales apretados—, pero con matices suficientes para agitar la lucha por el título.
Herrera golpea primero en un duelo interrumpido
La primera carrera tuvo todos los ingredientes del caos controlado. María Herrera se impuso tras una batalla directa con Beatriz Neila en una prueba marcada por incidentes y una bandera roja que comprimió aún más la tensión en pista.
La piloto española, vigente referencia del campeonato, logró su segunda victoria del año tras resistir la presión constante de Neila, mientras Roberta Ponziani completaba el podio. La caída de otra de las aspirantes al título añadió un giro estratégico a la clasificación general, reforzando el papel de Herrera como figura central en este inicio de temporada.
La revancha se decide en la última vuelta
Si la primera manga fue tensa, la segunda elevó aún más el listón. La carrera del domingo se resolvió en los compases finales, con un grupo delantero rodando al límite y cambios constantes de posición. La victoria se decidió en la última vuelta, reflejo de la igualdad extrema que define la categoría.
Aunque el orden final volvió a colocar a las protagonistas habituales en cabeza, la carrera dejó claro que la diferencia entre ellas es mínima y que cualquier error, por pequeño que sea, puede decidir el resultado.
Un campeonato cada vez más abierto
El arranque de temporada ya había anticipado esta igualdad en rondas anteriores, donde Herrera y sus principales rivales se han repartido victorias y podios. En Assen, esa tendencia se consolidó, ya que no hay dominio absoluto, sino una rivalidad sostenida que convierte cada carrera en un pulso estratégico y emocional.

