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Astrid Madrigal, “Yo mujer y piloto”, y la voz que impulsa a nuevas generaciones en Latinoamérica

Astrid Madrigal, la piloto mexicana que ha roto barreras en el motociclismo latinoamericano, ha llevado su pasión por las motos más allá de las carreras. A través de la iniciativa “Yo mujer y piloto”, Madrigal no solo compite a nivel mundial, sino que también trabaja activamente para promover la participación de mujeres jóvenes en el deporte del motor en América.

De niña soñando con motos a embajadora del motociclismo

La historia de Astrid comenzó muy temprano. Empezó subiendose a una moto por primera vez con apenas seis años y, desde entonces, supo que quería vivir de las carreras. Pero no fue un camino sencillo. Al crecer, se dio cuenta de que las mujeres eran una presencia casi inexistente en las pistas, y eso la motivó a luchar aún más, no solo por llegar alto, sino por abrir puertas para otras chicas.

Con un palmarés que incluye títulos latinoamericanos y panamericanos, y tras competir en categorías europeas como el ESBK Supersport 300, Madrigal se convirtió en la primera piloto latinoamericana en participar en el WorldWCR, la nueva categoría mundial femenina. 

“Yo mujer y piloto”: más que una frase, una misión

Astrid explica que su labor trasciende la pista, ya que su objetivo es que más niñas y jóvenes se acerquen a las motos y vean que pueden competir, aprender y soñar en grande.

El proyecto incluye jornadas de formación en Italika Racing, donde chicas de entre 13 y 25 años, venidas desde México, Estados Unidos, Argentina, Chile, Brasil, Perú, Venezuela y Colombia, han tenido la oportunidad de entrenar, aprender mecánica y entender cómo es el día a día de un piloto profesional. 

Además, Madrigal fue nombrada Embajadora de la FIM para Latinoamérica, un reconocimiento a su compromiso con el desarrollo del motociclismo en la región. Esta labor implica orientar a nuevos talentos, enseñarles cómo trabajar con un equipo, cómo comunicarse y cómo prepararse mental y físicamente para competir en el máximo nivel. 

Rompiendo barreras, abriendo caminos

Su meta es construir una base sólida para que el motociclismo femenino en Latinoamérica crezca con fuerza. “Mi trabajo en México y en América Latina es promover nuevos talentos, tanto chicos como chicas”, destacando así la importancia de enseñar no sólo a pilotar, sino a entender lo que significa formar parte de un mundo competitivo como es el motociclismo. 

Su esfuerzo se extiende más allá de su país. Cuenta con colaboraciones que incluso conectan escuelas de pilotos en Latinoamérica con estructuras europeas. Madrigal está construyendo un puente para que más jóvenes puedan llegar al nivel de competir con las mejores del mundo.