Una profesional que combina logística, cuidado humano y pasión por el motociclismo
En el universo de WorldSBK (Campeonato Mundial de Superbikes), donde la velocidad suele llevarse el protagonismo, el trabajo de Elisabetta Costa opera en un plano distinto, pero igual de esencial. Como coordinadora del WorldWCR y de la Yamaha R3 BLU CRU World Cup, mantiene en marcha dos competiciones que dependen tanto de la precisión organizativa como del equilibrio humano.
Su trayectoria empezó como intérprete en MotoGP, un punto de partida que reveló su habilidad natural para ordenar el caos, conectar personas y anticiparse a las necesidades de equipos y pilotos. Ese talento la llevó a asumir roles logísticos cada vez más importantes dentro del paddock.
Tras una pausa profesional motivada por la maternidad, descubrió que su verdadera vocación seguía allí, entre circuitos, viajes y multiculturalidad. El nacimiento de la R3 Cup marcó su regreso al mundo del motor con una energía y una claridad renovadas.
Hoy, Costa es la persona a la que acuden pilotos jóvenes, muchos de ellos adolescentes, familias que necesitan orientación y técnicos que trabajan bajo presión. Su labor va más allá de cuadrar horarios: escucha, guía, apoya y crea un entorno seguro dentro de un calendario frenético. Esa combinación de organización y sensibilidad la ha convertido en una figura clave tanto en la R3 como en el WorldWCR, especialmente en esta categoría femenina que sigue creciendo y consolidándose.
En un deporte donde los focos están puestos en la pista, Elisabetta representa a las mujeres que sostienen el motociclismo desde detrás de las cámaras. Su trabajo demuestra que la competición también se construye con empatía, comunicación y un cuidado constante por las personas que la hacen posible. Su presencia es discreta, pero su impacto es incuestionable.
Imagen: Sports247

