La Fórmula E da pista a las mujeres, pero no asientos

Rueda de prensa de los test femeninos de Formula E 2025

Los test femeninos de Valencia ofrecieron visibilidad y promesas de cambio, pero aún ninguna piloto ha logrado un lugar en la parrilla.

La semana pasada, el circuito Ricardo Tormo de Valencia fue escenario de una jornada que simboliza un avance importante en el automovilismo: los test femeninos de Fórmula E. Catorce pilotos tuvieron la oportunidad de ponerse al volante de un monoplaza Gen3 Evo, una experiencia ofrece visibilidad, reconocimiento y una plataforma para demostrar talento. En una disciplina que ha luchado por abrir sus puertas a las mujeres, este tipo de iniciativas representan un paso necesario hacia la inclusión y la igualdad de oportunidades.

Fuente: motorsport.com

Sin embargo, cuando el ruido de los motores se apaga, la pregunta inevitable es: ¿qué pasa después? Porque, a pesar del esfuerzo organizativo y del rendimiento más que digno de muchas de las participantes, con tiempos muy cercanos a los de los pilotos titulares, la realidad es que, de momento, ninguna ha conseguido un asiento en la parrilla de la Fórmula E. Es ahí donde la iniciativa pierde fuerza. El test parece quedarse en una experiencia aislada, una foto bienintencionada más que una puerta real hacia la competición.

Fuente: Marca

No se puede negar el valor simbólico de la jornada: sirve para dar visibilidad, inspira a nuevas generaciones y ayuda a normalizar la presencia femenina en el automovilismo de élite. Pero también es evidente que, sin continuidad, sin programas de desarrollo o sin el compromiso de los equipos para incorporar a alguna de estas pilotos en sus estructuras, el efecto se diluye.

Por eso, más allá del aplauso fácil, lo que se necesita ahora es un paso más. Los equipos deben mirar estos resultados con seriedad y atreverse a apostar. La Fórmula E presume de ser la categoría del futuro: sostenible, tecnológica e innovadora. Si de verdad quiere representar ese futuro, incluir mujeres en sus asientos titulares no debería ser un gesto simbólico, sino una consecuencia lógica. Hasta que eso ocurra, los test seguirán siendo un paso en la dirección correcta… pero un paso que, por ahora, no llega a la meta.