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«Había un desequilibrio total de poder… y hasta recuerdo sentir miedo», confiesa Susie Wolff

De los karts a la Fórmula 1

Nacida en Escocia, Wolff comenzó a competir en karting siendo niña y fue escalando hasta llegar a la Fórmula Renault, la Fórmula 3 y el DTM con Mercedes-Benz. En 2014, marcó un hito al convertirse en la primera mujer en más de 20 años en participar en un fin de semana de Fórmula 1, pilotando para Williams durante los entrenamientos libres del Gran Premio de Gran Bretaña. 

Aquella aparición fue mucho más que un logro personal: fue un símbolo de progreso en un paddock donde las mujeres seguían siendo vistas como excepciones. 

En una entrevista reciente con SportBible, Wolff relató un episodio que expone con crudeza las desigualdades que aún persisten en el mundo del motor. “Había un desequilibrio total de poder… y recuerdo sentir miedo”, confesó al hablar de una llamada que recibió a las dos de la madrugada de “uno de los hombres más poderosos de la F1”, pidiéndole el número de su habitación de hotel. 

Susie cuenta que aquella noche se dio cuenta de lo vulnerable que podía sentirse una mujer incluso en un entorno profesional: “No podía pensar en a quién llamar para pedir ayuda”. Su testimonio, lejos de ser una anécdota aislada, revela un problema estructural que sigue afectando a muchas mujeres en el motorsport. 

Romper las barreras

Lejos de rendirse, Wolff decidió transformar su experiencia en acción. En 2016 fundó Dare to Be Different, una organización que busca acercar a niñas y jóvenes al automovilismo a través de talleres de conducción, ingeniería y comunicación. 

Hoy lidera la F1 Academy, una categoría creada para ofrecer a las pilotos un entorno competitivo y profesional que les permita desarrollar su talento sin las barreras que tradicionalmente han frenado su avance. 

“El género es irrelevante; lo que cuenta es el rendimiento”, afirma Wolff. Su mensaje es tan simple como contundente: el talento no tiene género, y el automovilismo así como el resto de disciplinas del motorsport, necesita reflejarlo. 

Susie Wolff no sólo ha corrido en circuitos, también ha avanzado en un cambio cultural. Su valentía al contar experiencias de desigualdad y su empeño por abrir el camino a otras mujeres la convierten en una figura clave en la transformación del deporte. 

Porque, como demuestra su historia, la verdadera carrera no siempre se libra en la pista, sino en la lucha por la igualdad dentro de ella. 

Imagen: F1 Fansite